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Carrer Isabel la Católica, 41, 03803. Alcoi. Alicante

WhatsApp es incapaz de controlar el aumento de grupos que comparten pornografía infantil. Dos ONG israelíes de seguridad online, Netivei Reshet y Screensaverz, documentaron durante meses grupos donde se compartía material pornográfico de menores, según ha revelado el Financial Times. Tras la advertencia, la aplicación de mensajería propiedad de Facebook escaneó nombres de grupos y perfiles y expulsó a 130.000 personas que compartían material ilegal. Pero el problema sigue sin resolverse. Tras la publicación de la información, otra entidad israelí, AntiToxin, confirmó que seguía habiendo grupos activos y fáciles de encontrar:

Un ciudadano israelí alertó a las organizaciones en julio de 2018. Desde entonces han enviado correos a Facebook y han denunciado los hechos a la policía israelí. Para reunir información estuvieron durante 20 días de octubre controlando 10 grupos. Antes, en septiembre, ya habían llevado el caso a Facebook Israel, que borró el grueso de los grupos denunciados pero no atajó el problema.

La encriptación de punto a punto para proteger la privacidad de los 1.500 millones de usuarios de WhatsApp impide que la aplicación pueda filtrar imágenes prohibidas –algo que hoy hace la mayoría de apps. Debe limitarse a los nombres e información de los grupos y sus fotos de perfil, que son los únicos elementos no encriptados.

La encriptación es clave para entender el problema al que se enfrenta WhatsApp. La misma herramienta que sirve para proteger a disidentes o ciudadanos preocupados por su huella digital, sirve para ocultar crimen. Facebook no puede usar el mismo software que elimina el porno de Instagram o del mismo Facebook. Si la compañía redujera la encriptación para los grupos más numerosos para controlar qué se comparte, las consecuencias afectarían a todos los usuarios.

Pero no es el único reto para controlar esta actividad ilegal. En una operación coordinada por Europol e Interpol de 2017, en la que participó la Policía Nacional, capturaron a 39 presuntos pedófilos que intercambiaban pornografía infantil en 96 grupos de WhatsApp. Para acceder a esos grupos, según explicó EL PAÍS, "la Unidad de Investigación Tecnológica de la Policía Nacional detectó un enlace en la red que conducía a un grupo de chat para intercambiar pornografía infantil" y allí había "un repositorio donde se daban las instrucciones precisas para acceder a la comunidad de pedófilos de WhatsApp". Había una labor específica y llena de recovecos paa entrar al grupo. 

Ahora el acceso es mucho más sencillo. Los creadores de grupos de WhatsApp pueden generar un link que comparten con todos aquellos que quieran entrar en ese grupo. En Google Play hay docenas de apps que reúnen esos links: "WhatsApp Group Links" es su nombre inglés más común. La mayoría de las categorías de esos grupos son sobre deportes, lectura (compartir pdfs de libros), amistades o actividades de ocio. Pero también hay docenas de porno con nombres tan anodinos como "Group 4023". Los teléfonos que crearon esos grupos y ha comprobado EL PAÍS eran de Indonesia y Singapur.

Precisamente para evitar estos problemas, WhatsApp limita el tamaño de los grupos a 256 personas y no permite que se puedan buscar grupos desde la aplicación. Pero muchos otros desarrolladores han pensado que esa función sería útil.

La mayoría de las categorías de esos grupos son sobre deportes, lectura, amistades o actividades de ocio

Según declaraciones de un portavoz de WhatsApp a TechCrunch, que ha publicado el documento israelí entero, la app no tiene intención de rebajar o eliminar la encriptación. La alternativa, dicen, es que los fabricantes añadan de fábrica la capacidad de detectar este material ilegal en el dispositivo. Otra solución sería aumentar el control humano, que Facebook ha llevado hasta 20.000 personas. WhatsApp, que funciona como una empresa aparte, tiene 300 empleados en total.

  

 
(fuente: https://elpais.com/tecnologia/2018/12/22/actualidad/1545435648_287351.html?fbclid=IwAR0liTReEFxBjRR6w5qAWk-lnq1LBgt0aBGDFgmG3jlegPVUrlGH-eUuE1Q)
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 
 
 
 
 
 

 

 

 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
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Hay decenas de opciones y planes de tarifas de fibra y móvil. Y los consumidores se preguntan si realmente como dice su compañía cada vez pagan menos o si les están subiendo la factura. Resolver ese dilema se ha convertido en un misterio en España por la falta de estadísticas oficiales al punto que aunque casi la mitad de los hogares declara que le han subido su factura en los últimos seis meses, el gasto en telecomunicaciones sigue siendo muy similar al de hace un año. Una aparente paradoja con respuesta múltiple.

Los paquetes de telecomunicaciones como Movistar Fusión, Love de Orange o Vodafone One han supuesto un avance para el consumidor, que tiene en una única factura y con una sola compañía todos sus contratos de telefonía fija y móvil, Internet y televisión. Pero los operadores han aprovechado estos empaquetamientos para subir periódicamente los precios añadiendo nuevas prestaciones no solicitadas por los clientes (más velocidad en la banda ancha fija, más datos, minutos de llamadas o líneas móviles auxiliares).

La incidencia que tiene esta práctica, conocida como “más por más”, sobre el conjunto de los precios de los servicios de telecomunicaciones no se conoce porque ni la Secretaría de Estado para el Avance Digital (Ministerio de Economía) ni la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) hacen públicas estadísticas sobre el coste de estos productos que, aunque son relativamente recientes, ya contratan 12 millones de hogares que agrupan casi el 80% del total.

A falta de datos sobre evolución de precios, hay que recurrir al llamado Panel de Hogares que la CNMC realiza semestralmente en base a encuestas a los consumidores. En el último, correspondiente al primer semestre de 2018, un 46,1% de los hogares que tienen contratado un paquete de servicios de telecomunicaciones con Internet señalaron haber sufrido una subida de precio en los últimos seis meses.

Las últimas estadísticas de la agencia europea Eurostat, a las que ha tenido acceso este diario, apuntan a que se ha producido en efecto este aumento. En concreto, el subíndice de telefonía fija empaquetada en España refleja un aumento en el último año (septiembre 2017 a septiembre de 2018) del 5%. 

Según el Panel, el 82% de los consumidores rechazaba la práctica del más por más, es decir, el aumento de precios que aplican los operadores a cambio de más servicios no solicitados. El 29% de los hogares con banda ancha fija reconoció que el aumento de precio se asoció a mejoras en los servicios ofertados por el operador; un 7% desconocía el motivo del aumento y un 12% no percibió ninguna mejora en el servicio. Entre los hogares conocedores de mejoras en el servicio un 82% hubiera preferido mantener su precio y no beneficiarse de las mejoras introducidas unilateralmente por su operador.

Gasto estancado

No obstante, el informe subrayaba que a pesar de la percepción de los hogares, durante la primera mitad de 2018, los gastos de los hogares no aumentaron sustancialmente respecto al gasto de finales de 2017. En los hogares con paquete cuádruple (fijo, móvil, datos y banda ancha fija) el gasto aumentó medio euro hasta alcanzar los 65,4 euros mensuales y en los hogares con paquete quíntuple (más televisión) el gasto se mantuvo estable alrededor de los 95 euros mensuales. Pero es que además si ampliamos el plazo en un año, resulta que el gasto ha bajado 2,4 y 1,6 euros en los paquetes cuádruples y quíntuples, respectivamente. ¿Cómo puede ser eso posible si los tres principales operadores aplicaron a comienzos de 2017 y de 2018 dos subidas en sus paquetes más populares de entre 3 y 5 euros cada una?

Una de las respuestas a esta cuestión es que, precisamente porque los precios suben, los consumidores actúan defensivamente y para reducir su recibo telefónico y de Internet negocian con su compañía planes de tarifas más baratas o se cambian de operador por el procedimiento de la portabilidad, lo que les permite conservar tanto el número fijo como el móvil. No es de extrañar que en 2018 se estén batiendo todos los récords de portabilidad. Solo en los nueve primeros meses de este año 5,6 millones de líneas móviles y 1,7 millones de banda ancha fija se cambiaron de compañía y se estima que en el conjunto del año la cifra puede rondar los 10 millones entre fijo y móvil.

De hecho, de los hogares que experimentaron una subida en sus tarifas, un 45% contactó con su operador, pero no logró librarse del incremento del precio. En cambio, un 12% evitó así pagar más por su oferta de telecomunicaciones y otro 7% de los hogares con subida de precios optó por cambiarse de operador, según el Panel de la CNMC.

Otra de las causas por las que el gasto no sube es la irrupción de las operadoras de bajo coste, segundas marcas de los grandes operadores que están reventando los precios de los paquetes gracias a unos costes más bajos, ya que generalmente toda su contratación y gestión es vía web, se aprovechan de la infraestructura de sus hermanas mayores y prescinden de la televisión (o, al menos, de pagar derechos de televisión por el fútbol o las series). Telefónica ha lanzado O2 y Vodafone contraatacó con Vodafone Bit. Antes ya se habían implantado Amena (Orange), PepePhone (MásMóvil) o Lowi (Vodafone).

 

Preocupación de la CNMC

El misterio de la subida de la factura de móvil e Internet

El presidente de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), José María Marín Quemada, expresó esta semana su preocupación por la evolución de los precios de los servicios de telecomunicaciones en España, y apuntó a los datos de Eurostat, para señalar que mientras aquí aumentado los precios especialmente los de la telefonía fija empaquetada, caen de media en Europa.

Marín Quemada recordó que cuando había cinco operadores los precios en España bajaban, cuando había cuatro se estabilizaron con tendencia a la baja, luego hubo tres y empezaron a subir y ahora hay cuatro y continúan subiendo. "Esto lo vemos con preocupación", dijo.

También criticó el "más por más" y se preguntó si los usuarios quieren ese más que ofrecen las compañías y lo necesitan, y si los paquetes "no son una cierta imposición de los operadores". "El éxito es ofrecer a cada cliente lo que cada cliente elige y lo que cada cliente que necesita en su soberanía, no porque se lo diga nadie", dijo.

 


 
(fuente: https://elpais.com/economia/2018/12/21/actualidad/1545396763_344585.html?fbclid=IwAR2yZZtTF7ByaZYtz8nDokvqSXqvbqmIwQJDxr9XlbgkKcHFQy6zwvjo_ic)
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 
 
 
 
 
 

 

 

 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
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Las conversaciones en grupo a través de WhatsApp es una de las opciones más populares entre sus usuarios. Lo que antes se realizaba en otros servicios como Facebook, la conocida aplicación de chat ha logrado potenciar esta función que, por percepción de seguridad y privacidad, reúne a grupos de todo tipo para mantenerse al día.

En ocasiones, sin embargo, sucede que las conversaciones reúnen a todo tipo de mensajes, algunos salidos de tono o fuera de lugar. Y, otras veces, los usuarios suelen callarse y pasar por alto la respuesta por diversos motivos.

La «app» ha introducido una interesante función que permite responder por privado a un determinado mensaje enviado a un grupo. A diferencia de la función «abrir ventana», estas opción añade el mensaje al que se quiere interpelar. Logrando así evitar confusiones. Es una función que se encuentra disponible con la última actualización para dispositivos iOS o Android.

Para hacerlo es una tarea sencilla: primero hay que seleccionar el mensaje. Será entonces cuando aparezca un menú flotante en donde se pueden realizar diversas acciones como «destacar», «responder» o «reenviar». Pulsando sobre «más» se abrirán dos nuevas funciones, entre ellas, «responder en privado» al destinatario. A partir de ese momento se abrirá una ventana de chat para poder comunicarse con el usuario directamente.


 
(fuente: https://www.abc.es/tecnologia/consultorio/abci-como-contestar-privado-mensaje-grupo-whatsapp-201901180151_noticia.html?fbclid=IwAR3MYo1az5870LujgRQya428vlDtrRYJIdGmHxtAiSfAx7uWPV5mgz-NyYI)
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 
 
 
 
 
 

 

 

 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
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El móvil se ha convertido en una extensión más de nuestro cuerpo. Es muchísima la información que compartimos a diario a través de nuestro smartphone, un dispositivo que se ha convertido actualmente en uno de nuestros bienes más preciados. Por ello no es extraño que si a nadie le gusta que cotilleen en sus cosas, menos aún que lo hagan en nuestro móvil.

Aunque la mayoría tiene protegido su móvil con contraseñas, la huella digital o el reconocimiento facial, en ocasiones damos permiso a algunas personas para que accedan al contenido de nuestro smartphone. No obstante, es posible que no nos interese que vean todo lo que almacenamos. Ante estas situaciones, resultan muy útiles algunas aplicaciones que permiten ocultar los datos que guardamos en nuestro dispositivo.

Estas 'apps' son muy recomendables, por ejemplo, para no dejar a la vista material sensible como fotos y vídeos privados que deseamos mantener lejos de miradas ajenas. Desde material multimedia de nuestras celebraciones, vacaciones, encuentros familiares€ hasta contenido mucho más comprometido como fotos íntimas. Y es que, ¿qué pasaría si nos robaran nuestro móvil? ¿Somos conscientes de todo el contenido al que el ladrón tendría acceso?

Más allá de su descarga, el funcionamiento de estas aplicaciones suele ser muy sencillo e intuitivo, por lo que no se necesitan conocimientos avanzados. Este tipo de apps crean una carpeta en la memoria interna del smartphone o bien en la tarjeta externa SD y la ocultan para que nadie sepa que existan. De esta forma, todo el contenido que introducimos en la carpeta queda escondido. En otros casos, los ficheros que guardamos no aparecen en las búsquedas ni en las galerías.

Keep Safe

Esta aplicación nos permite proteger la privacidad de nuestras fotos y vídeos personales, ya que los bloquea mediante un PIN o autenticación mediante huella dactilar.

Las imágenes seleccionadas desaparecen de nuestra galería de fotos públicas, de manera que mantenemos bajo control el contenido que no deseamos que otras personas puedan ver. Esta aplicación está disponible tanto para Android como para iOS.

Las mejores aplicaciones para ocultar tus fotos privadas Foto: Shutterstock

GalleryVault

El funcionamiento de esta app es muy similar al de Keep Safe. En este caso, también nos permite ocultar de una forma muy sencilla e intuitiva todas aquellas fotos, vídeos y cualquier otro archivo que no deseamos que otros vean en nuestro Android.

Solo mediante la introducción de un PIN secreto podremos acceder al material digital que hayamos seleccionado para ser escondido.

AppLock

Esta aplicación resulta también ideal para gestionar la privacidad de nuestro dispositivo, ya que permite esconder de la galería las imágenes que deseamos que no estén accesibles de forma directa. A través de un PIN o contraseña, solo nosotros podremos acceder a las fotos privadas.

Además, esta app de Android permite bloquear el uso o desinstalación de las aplicaciones que tengamos instaladas en nuestro smartphone.

Las mejores aplicaciones para ocultar tus fotos privadas Foto: Shutterstock

PrivateMe

Se trata de una aplicación gratuita para Android que ofrece multitud de opciones para quienes deseen exprimir al máximo el tema de la privacidad. De hecho, permite incluso esconder las aplicaciones que deseemos de nuestro teléfono. De esta forma, se crear un espacio 'seguro' dentro del terminal al que solo el propietario del móvil sabe cómo acceder. Por descontado, también permite ocultar fotos de nuestra galería (o crear un álbum oculto) para ahorrarnos momentos embarazosos o posibles descuidos.

Para que nadie sepa que usas esta app para gestionar tu privacidad, la aplicación adquiere el interfaz de una calculadora cuando está en el menú. Para acceder a ella hay que introducir correctamente una combinación de números y, mientras tanto, funciona como una calculadora normal y corriente para no levantar sospechas.

Google Fotos

La aplicación de gestión de imágenes de Google dispone también de una opción a través de la cual el usuario puede archivar u ocultar fotos, de forma que solo pueden ser vistas por la persona que las ha publicado.

Para hacerlo, debemos acceder al menú lateral de Google Fotos, donde aparece la nueva función de archivar, y seleccionar aquellas imágenes que queremos que desaparezcan de nuestras publicaciones visibles.

Las mejores aplicaciones para ocultar tus fotos privadas Foto: Shutterstock

File Hide Expert

Se trata de una aplicación con un funcionamiento muy sencillo que además de fotos y vídeos también permite ocultar archivos e incluso carpetas enteras. Este material sensible se puede esconder tanto en la memoria interna de nuestro smartphone como en la tarjeta SD.

El contenido solo es accesible una vez introducida correctamente una contraseña. Si te olvidas de ella, la podrás recuperar solicitando que te manden un correo electrónico a la dirección que previamente hayamos indicado.

 
 

 
(fuente: https://www.diariodeibiza.es/vida-y-estilo/tecnologia/2019/01/11/mejores-aplicaciones-ocultar-fotos-privadas/1040375.html?fbclid=IwAR3vXzD83FI4zeBRLJvonWQcGx2PNZq3ITLOyxn8dInuNswlsmSzQGK8rEE)
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 
 
 
 
 
 

 

 

 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
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Aunque puede que pensemos lo contrario, cuando los jóvenes están consultando sus smartphones no están mirando Twitter, ni siquiera Facebook. Tal vez el chat de la red social de Zuckerberg, Instagram y sobre todo, Snapchat. ¿La explicación? Evidente si repasamos el párrafo anterior: optan por más privacidad a la hora de usar las redes sociales, según se desprende de un artículo de Quartz.

Según un estudio de Pew Research Center, un 82% de los jóvenes entre 18 y 29 años reconoció que usa Facebook. Sin embargo, ese mismo porcentaje respondió afirmativamente cuando se les preguntó: ¿Alguna vez usa Internet o una app móvil al usar Facebook? Y es que tener una cuenta en Facebook y usar Facebook son cosas muy diferentes. Si bien Pew tiene datos de la frecuencia con la que la gente usa Facebook, esa información no está categorizada por edad. Sin embargo, la evidencia muestra que mucha gente joven que se «loguea» en Facebook, solo lo hace para ver qué están publicando otros, en vez de crear contenido propio. Sus fotos, «likes», actualizaciones...crecen mucho más en Snapchat.

«Mi madre tiene Facebook»

Hay mucho motivos que explican este cambio. Uno de ellos es el «nuevo público» de Facebook, que en cierta forma, aleja a los jóvenes. Según Pew, el 48% de los usuarios con más de 65 años usan Facebook, lo que no agrada mucho a los adolescentes. Otro motivo es la preferencia por lo efímero frente a la permanencia. Muchos jóvenes no quiren subir sus fotos a Facebook porque duran para siempre, mientras que Snapchat, es todo lo contrario, se borran en segundos.

El tercer motivo, más generalizado que los dos primeros: el debate entre el uso personal y el profesional. Han sido tantas las advertencias respecto al futuro empleo y a la necesidad de cuidar la imagen en Facebook porque los futuros empleadores estaban al «acecho», que finalmente muchos han decidido «mudarse» a otras redes donde no exista esta amenaza.

 

 
(fuente: http://www.abc.es/tecnologia/redes/abci-adolescentes-prefieren-usar-snapchat-facebook-para-huir-padres-y-tener-mas-privacidad-201602162207_noticia.html)
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 
 


 

 
 
 
 
 
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Un fallo de seguridad en el código HTML, el utilizado por las páginas web, permite rastrear a usuarios en la Red, según un grupo de investigadores de seguridad de Francia y Bélgica ( 15 AGO 2015 - 00:44 CEST).

Un grupo de investigadores ha demostrado que para localizar a sus usuarios basta con conocer el nivel de batería restante de sus dispositivos, lo que podría comprometer la privacidad. Una característica poco conocida de la especificación HTML5, la última gran revisión del lenguaje básico de la Red, permite a las páginas web saber la cantidad de batería del portátil o del smartphone que consumen sus visitantes. Ahora, unos grupos de investigación en seguridad de Francia y Bélgica han advertido de que esa información puede usarse para rastrear los navegadores online.

Actualmente, los navegadores Firefox, Opera y Chrome soportan laAPI del estado de la batería, introducida en 2012 por el World Wide Web Consortium (W3C), la organización que supervisa el desarrollo de los estándares web, con el objetivo de ayudar a las páginas web a ahorrar la energía de los usuarios. Funciona así: una página o una aplicación web pueden llegar a saber si a un visitante le queda poca batería, y así pasar a un modo de bajo consumo, que inhabilita las funciones superfluas para optimizar la energía.

Sin embargo, la especificación del W3C exime explícitamente a las páginas web de pedir permiso a los usuarios para conocer ese nivel restante de batería. La excusa es que "la información revelada tiene un impacto mínimo en la privacidad o la identificación, y por lo tanto se expone sin necesidad de permisos". En un artículo publicadopor cuatro investigadores franceses y belgas, esa afirmación se pone en entredicho. 

Los investigadores señalan que la información que recibe una página web es sorprendentemente específica, y contiene el tiempo aproximado en segundos que la batería tardará en descargarse por completo, así como el nivel de batería restante, expresado en forma de porcentaje. Juntas, estas dos cifras constituyen una de alrededor de 14 millones de combinaciones, lo que significa que funcionan como un número de DNI en potencia. Para más inri, estos valores solo se actualizan cada 30 segundos, lo que quiere decir que durante medio minuto la API del estado de la batería puede usarse para identificar a los usuarios a su paso por las páginas web. 

Por ejemplo, si un usuario visita una página con el modo incógnito de Chrome usando una red privada virtual (VPN), la página no debería poder vincularlo a una visita posterior, realizada sin el modo incógnito ni la VPN. Sin embargo, los investigadores advierten de que eso podría dejar de funcionar: "Los usuarios que vuelven a visitar una página con una nueva identidad podrían usar el modo incógnito de los buscadores o eliminar las cookies y otros identificadores del cliente. [Pero] cuando se hacen visitas consecutivas en un breve intervalo de tiempo, la página web puede vincular la nueva identidad del usuario con la antigua a través del nivel de batería y el tiempo estimado de carga/descarga. Entonces la página web puede restablecer las cookies del usuario y otros identificadores del cliente, un método conocido como respawning.

(http://tecnologia.elpais.com/tecnologia/2015/08/04/actualidad/1438686007_043163.html)

 

Y lo que es aún más grave: los investigadores descubrieron que, en algunas plataformas y a través de una serie de consultas, se puede determinar la capacidad de batería máxima del aparato. Esto equivaldría a crear un sistema de medida semipermanente para comparar entre sí dispositivos.

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